La economía chilena no levanta cabeza: suma cinco meses consecutivos de crecimiento negativo

Santiago, 1 de julio de 2026. El Banco Central confirmó este miércoles que la actividad económica del país volvió a retroceder en mayo, encadenando así su quinto mes seguido en terreno negativo y reavivando el temor de que Chile pueda entrar en una recesión técnica durante el primer semestre de 2026.

El dato duro

De acuerdo con el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) difundido por el instituto emisor, la actividad cayó 0,9% en mayo respecto de igual mes de 2025. Con esta cifra, el país acumula un mal desempeño mes a mes desde comienzos de año: enero (-0,9%), febrero (-0,3%), marzo (-0,2%) y abril (-1,2%), a los que ahora se suma este nuevo retroceso de mayo.

El resultado se ubicó dentro del rango que anticipaban los economistas del mercado, quienes en las horas previas al anuncio proyectaban caídas de entre 0,6% y 1,6% para el mes.

La minería, principal responsable

El golpe más fuerte volvió a provenir del sector minero. Según el reporte del Banco Central, la producción de bienes se desplomó 4,7% en términos anuales, arrastrada principalmente por el retroceso en la extracción de cobre, afectada por una base de comparación más exigente y una menor ley del mineral. A ese deterioro se sumó una caída relevante en la producción de alimentos, vinculada a condiciones climáticas que han golpeado la disponibilidad de biomasa pesquera.

No todo fue negativo: el comercio mostró un alza de 0,8% anual, impulsado por las ventas minoristas y automotrices, mientras que los servicios crecieron 1,0%, de la mano principalmente de salud y educación. En términos desestacionalizados —es decir, comparado con el mes inmediatamente anterior—, la economía mostró una leve expansión de 0,2%.

¿Viene una recesión técnica?

La cifra reaviva un debate que ya se instaló en abril: la posibilidad de que Chile entre en una recesión técnica, definida como dos trimestres consecutivos de caída desestacionalizada. El primer trimestre de 2026 ya cerró con una contracción anual de 0,5%, y los analistas coinciden en que el segundo trimestre —que incluye mayo— difícilmente mostrará una mejora significativa.

Economistas consultados por distintos medios advierten que, si bien parte del deterioro responde a factores puntuales en sectores productores de bienes —como la minería y la industria pesquera—, ya se observan señales de un menor dinamismo también en comercio y servicios, lo que empieza a generar mayor preocupación sobre la salud general de la economía.

Impacto en el empleo

El estancamiento de la actividad no ha sido inocuo para el mercado laboral. La tasa de desempleo se ubicó por sobre el 9% en el trimestre móvil más reciente, con cerca de 945 mil personas desocupadas, la cifra más alta desde fines de 2020. El deterioro ha golpeado con más fuerza a las mujeres, cuya desocupación alcanzó 10,5%, frente a un 8% en el caso de los hombres. Además, se registran ya varios meses consecutivos de destrucción de empleo asalariado formal en el sector privado, en momentos en que crece la informalidad laboral.

Proyecciones a la baja

Ante este escenario, el propio Banco Central redujo en su más reciente Informe de Política Monetaria (IPoM) su proyección de crecimiento del PIB para 2026, desde un rango de 1,5%-2,5% a uno de entre 1% y 1,75%, ajuste explicado en gran parte por la sorpresa negativa del primer trimestre. Distintos centros de estudios privados, como Clapes UC y el Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC UDP), estiman que el crecimiento del año podría cerrar en torno a 1,3%.

Pese al mal momento, algunos economistas mantienen la expectativa de una recuperación más marcada para la segunda mitad del año, aunque reconocen que el punto de partida —tras cinco meses consecutivos de caídas— hace más difícil alcanzar las metas de crecimiento originalmente proyectadas.

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