
El ocaso del dominio de EE. UU. en la guerra económica
Bajo el análisis del historiador Nicholas Mulder en el Financial Times, el bloqueo del Estrecho de Ormuz por parte de Irán se consolida como el hito que marca el fin del monopolio occidental sobre las sanciones, transformando la economía mundial en un tablero de represalias asimétricas.
LONDRES / WASHINGTON – El panorama geopolítico ha alcanzado un punto de inflexión definitivo. El cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán no solo ha desatado una crisis energética inmediata, sino que representa el colapso de una era: aquella en la que Estados Unidos ostentaba el control exclusivo de las «armas económicas». En su reciente análisis para el Financial Times, el profesor Nicholas Mulder sostiene que estamos ante una réplica de las tácticas de presión que Washington ha empleado históricamente, ahora utilizadas por sus adversarios para forzar una desescalada.
La «Sanción Material» de Irán
El bloqueo de Ormuz, por donde transita el 20% del flujo mundial de petróleo y gas y un tercio del comercio de fertilizantes, es descrito por Mulder como una «represalia asimétrica». Al utilizar misiles, drones y minas para estrangular el paso marítimo, Teherán ha convertido un punto estratégico en un arma económica tan potente como el sistema financiero liderado por el dólar.
Esta acción ha forzado a la administración Trump a enfrentar decisiones contradictorias. La caída en los precios de la energía y el riesgo de desabastecimiento han llevado a la Casa Blanca a flexibilizar temporalmente las sanciones al petróleo ruso, evidenciando que el uso indiscriminado de la coacción económica tiene límites físicos y estratégicos.
El precedente chino y el efecto de 2025
Mulder vincula esta situación con la contraofensiva lanzada por Pekín a finales de 2025. Tras la imposición de nuevos aranceles y controles a la exportación por parte de EE. UU., China respondió con restricciones a las tierras raras refinadas. Este movimiento golpeó directamente a los sectores de defensa y automotriz en Norteamérica, obligando a una tregua económica firmada en Corea del Sur en octubre de ese año.
«Irán y China han demostrado que la era del dominio estadounidense en la guerra económica ha terminado», subraya el análisis. Lo que antes era un privilegio de las potencias occidentales tras la Guerra Fría, ahora es una herramienta de doble vía.
Rendimientos decrecientes y riesgo de guerra real
El análisis publicado en el Financial Times lanza una advertencia sobre la eficacia de estas medidas. Mulder señala que el uso excesivo de sanciones ha impulsado a los estados a buscar la autosuficiencia y nuevos socios comerciales (como el giro de Rusia hacia Asia en 2022 o la aceleración de la innovación en chips en China).
Las principales conclusiones del estudio indican:
Fracaso generalizado: Bloqueos previos, como el impuesto a Qatar o las sanciones de la CEDEAO en África, han demostrado resultados políticos nulos.
De la economía al campo de batalla: La idea de que las sanciones son una alternativa «limpia» a la guerra está desapareciendo. Mulder advierte que, en el actual contexto saturado de coacción, la presión económica persistente suele ser el preámbulo de una escalada militar abierta.
En resumen, el mundo se adentra en una economía global donde la presión ya no garantiza la rendición, sino la innovación del sancionado y el riesgo compartido para el sancionador. Como advierte Mulder, el fin de la era unipolar significa que el costo de la guerra económica ahora se siente en ambos lados del Atlántico y el Pacífico.
Nota del editor: Este artículo se basa en el análisis de Nicholas Mulder, autor de The Economic Weapon, para el Financial Times (2026).



