«Está mal construido desde los cimientos»: vecinos de Antucuyen II demandan al Estado por viviendas con humedad y hongos

Diecinueve familias del conjunto habitacional Antucuyen II ingresaron en marzo de 2026 una demanda contra el Estado por los daños que afectan a sus viviendas, entregadas en noviembre de 2024. Un informe encargado por los propios vecinos atribuye el problema a la capilaridad del suelo. El Serviu y el Ministerio de Vivienda y Urbanismo ya fueron notificados.

Diecinueve familias del conjunto habitacional Antucuyen II de Castro, mantienen una demanda en curso contra el Estado por los daños estructurales que, según denuncian, afectan a sus viviendas desde el primer invierno tras la entrega. La acción judicial fue ingresada en marzo de 2026 y tanto el Servicio de Vivienda y Urbanización (Serviu) como el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) fueron notificados.

Las viviendas fueron entregadas en noviembre de 2024 por la empresa constructora AVIFEL, patrocinante del proyecto. Para muchas de estas familias, se trataba del cierre de una espera de años.

«Habíamos muchas familias que estábamos esperando este momento hace muchos años. Particularmente yo llevaba 10 años esperando en un comité», relata Francisca González, una de las demandantes. «Recibimos las viviendas en noviembre del 2024, todo perfecto. Estaba todo seco, había buen clima. Pero llegó el primer invierno, en junio-julio del 2025, y ahí nos empezamos a encontrar con problemas».

 

Requerimientos y «arreglos parche»

De acuerdo con el relato de las vecinas, las primeras señales fueron humedad en el perímetro de las casas y alfombras mojadas. Los afectados comenzaron a ingresar requerimientos a través de la plataforma habilitada por la empresa, amparados en la garantía de construcción de cinco años.

Según señala González, las respuestas habrían consistido en intervenciones superficiales. «Llegaban a nuestras viviendas a solucionar ‘entre comillas’ nuestros problemas, pero en el fondo era parchar», afirma. La vecina agrega que las soluciones aplicadas incluyeron pintura sobre las zonas afectadas y drenajes que, sostiene, habrían quedado mal ejecutados: «hay muchos vecinos que también tienen problemas hasta el día de hoy con sus patios debido a los drenajes mal hechos».

 

Las demandantes afirman que, en un principio, la empresa habría atribuido el problema a la condensación, remitiéndose al manual entregado junto con las viviendas, que especifica el tipo de calefacción a utilizar. «Nos decían que teníamos que ventilar más nuestras casas y que teníamos que cambiar nuestras calefacciones, lo cual es completamente falso», sostiene González, quien asegura que varios vecinos probaron distintos sistemas de calefacción sin resultados.

Hoy, según describe, la limpieza de hongos se ha vuelto una rutina doméstica: «tenemos que estar limpiando los hongos mínimo día por medio, porque en las casas vuelve a salir».

«En ese lugar no debería haber una casa»

El caso de Sandra Cárdenas grafica la situación descrita por el grupo. Su vivienda colinda con cuatro patios ubicados a distintos desniveles, y hacia ella escurren las aguas lluvia de todo el sector.

«El lugar donde está construida mi casa no debería haber una casa. En ese lugar deberían haber puesto un caudal de agua», señala, citando la conclusión del ingeniero que visitó el conjunto.

Durante el invierno de 2025 el agua ingresó a su vivienda. «A mí el agua me entró por la puerta trasera y se metió a la casa, a todo lo que es la cocina y el living», relata. La afectada perdió los artefactos ubicados en la zona posterior del inmueble, habilitada para lavadora y secadora.

Tras concurrir personalmente al Serviu, un funcionario del servicio verificó las condiciones de la vivienda y la empresa se comprometió a resolver el problema de raíz. En el verano pasado se entubó el patio con ductos de gran diámetro para conducir el agua hacia la calle. La medida evitó el empozamiento, pero no la humedad. «Es tanta el agua que escurre que el producto del hongo y la humedad es exactamente lo mismo», afirma Cárdenas, quien añade un antecedente más grave: «a mí el suelo de mi casa se me está partiendo, la losa completa, en todos lados está la losa rota».

Sobre la respuesta actual de la empresa, es categórica: «simplemente recepcionan, pero no hay respuesta alguna por parte de la empresa. La empresa se fue, o sea, dejó y se fue. Nos dejó a la deriva a nosotros».

El peritaje: capilaridad y estudio de suelo

Ante las explicaciones recibidas, los vecinos contrataron a un ingeniero para determinar el origen del problema. Según el resultado expuesto por las demandantes, el agua ingresaría a las viviendas por capilaridad desde el terreno.

«Se encontró con que el problema real es la capilaridad, que el agua ingresa por capilaridad a nuestros hogares. Es un problema de suelo, que viene desde el suelo, donde el agua succiona el hormigón y por eso sube el agua», explica González. Y agrega: «es un problema que nunca se va a terminar porque está mal construido desde los cimientos».

Las familias sostienen además que el estudio de suelo habría sido insuficiente. Como antecedente mencionan el área verde del conjunto, que según indican permanece sin uso por la presencia de vertientes. «Nuestra hipótesis también es que aquí no se hizo un buen estudio de suelo porque está construido sobre vertientes», plantea la vecina, quien estima que en esas condiciones debieron considerarse otras soluciones constructivas, como viviendas aisladas sobre poyos de hormigón.

Impacto y demandas

Las afectadas subrayan que la cifra de 19 demandantes no refleja la magnitud del problema. «Somos 19 demandantes, pero somos familias, o sea, somos muchos más», indica González, quien afirma que otros vecinos en la misma situación no pudieron sumarse a la acción judicial por razones económicas. Entre los hogares afectados, agrega, hay familias con niños pequeños y personas en situación de vulnerabilidad.

Junto con la vía judicial, las familias apuntan a un objetivo de fondo: «lo que buscamos en este momento es visibilizar y además exigir que las viviendas se construyan con supervisión», señala la demandante, quien manifiesta preocupación por futuras etapas del sector.

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