Opinión: El letargo del cuarto poder en Chiloé: ¿Periodismo o Relaciones Públicas?

Marcha de periodistas con mordaza. Jorge Figueroa. Santiago de Chile, 1985.

Por Francisco Reyes Oyarzo, creador de contenidos en Chiloe.News

El reciente nacimiento del Círculo de Periodistas de Chiloé abre una ventana de oportunidad invaluable para el archipiélago, pero también nos obliga, como ciudadanía, a poner sobre la mesa una pregunta incómoda que lleva años flotando en el aire: ¿Dónde están los periodistas de Chiloé haciendo periodismo?

Al mirar el panorama local, salta a la vista una realidad innegable: el gremio profesional en la provincia se remite, casi exclusivamente, a ejercer en municipios, empresas o estamentos públicos. Salvo contadas excepciones, (recuerdo menos de una decena) el talento y los profesionales con cinco años de formación universitaria en el cuerpo terminan atrapados en la maquinaria de la comunicación institucional. El problema no es el trabajo en sí, sino el resultado: más que periodismo, lo que se termina ejerciendo son Relaciones Públicas. El profesional pasa de fiscalizar al poder a formar parte de él; de cuestionar la pauta a construir el blindaje comunicacional de la autoridad de turno.

Es comprensible el argumento del factor económico. Sabemos que Chiloé adolece de una industria de medios locales fuerte y que la gran mayoría de los espacios informativos del territorio se sostienen gracias al tremendo entusiasmo y la pasión de comunicadores empíricos, más que de profesionales titulados. Sin embargo, la precariedad del mercado no puede ser una eterna zona de confort para justificar la ausencia de investigación.

Hoy, la ciudadanía de un territorio históricamente atravesado por las problemáticas del rezago —el aislamiento, la crisis conectiva, la fragilidad ambiental y el centralismo— urge de calidad periodística. Necesitamos reportajes profundos, crónicas, libros e investigaciones que incomoden, que pregunten lo que nadie quiere preguntar y que fiscalicen los recursos públicos. Si el ecosistema de medios tradicionales no ofrece esos espacios, la alternativa para nuestros «fiscalizadores» hoy está en la exploración: en la creación de nuevos medios independientes, autogestionados y digitales.

Tampoco sirve refugiarse en el miedo a las nuevas tecnologías. Criticar la irrupción de la Inteligencia Artificial en el flujo informativo actual tiene tanto sentido como haber marchado en contra de la máquina de escribir o el computador en su momento. La tecnología no reemplaza el olfato, la calle, la ética ni la capacidad de contrastar un dato en directo; la IA es una herramienta que automatiza procesos, liberando tiempo para lo que realmente importa: salir a reportear.

La irrupción de propuestas basadas en la curatoría de contenidos —lo que en Estados Unidos sintetizan muy bien bajo el concepto de News DJ, porque allá siempre la hacen corta— no pretende reemplazar la labor del reportero de tomo y lomo. La creación de contenidos digitales y la dinamización de la información corren por un carril distinto, que busca aportar al ecosistema sin suplantar la investigación profesional. Se reconoce una frontera clara y, precisamente por eso, se le exige más a quienes sí tienen el cartón universitario.

Precisamente por ese respeto a la profesión, la invitación es franca. El nacimiento de este nuevo Círculo de Periodistas no puede quedarse en el cóctel de inauguración ni en la defensa corporativa de los puestos municipales. Chiloé los necesita en la calle, investigando, incomodando y haciendo honor a la esencia de su título.

Vamos, periodistas del archipiélago, es hora de salir del letargo. La ciudadanía los está esperando.

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