
Puente Chacao sin accesos ni contratos a dos años de su entrega
El reciente ajuste en el gabinete ministerial reconfiguró la gestión de la infraestructura pública en un momento crítico para el proyecto del Puente Chacao. Tras los últimos cambios en el diseño del Ejecutivo, Martín Arrau dejó la conducción del Ministerio de Obras Públicas (MOP) para asumir la cartera de Seguridad, lo que derivó en que el actual ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange asumiera formalmente como biministro, quedando a cargo de ambas secretarías de Estado.
Esta nueva estructura institucional deberá absorber de manera inmediata la problemática vial del viaducto que unirá el continente con la Isla Grande de Chiloé, la cual quedó en evidencia tras una sorpresiva intervención de Arrau en un seminario organizado por el Instituto Libertad y Desarrollo (LyD).
Ante un auditorio de aproximadamente 50 personas, compuesto por empresarios y profesionales ligados al área de la construcción, el entonces titular del MOP reveló las falencias de planificación que arrastra la megaobra, cuya construcción fue adjudicada originalmente en 2013 y ha estado en el ojo de la polémica sectorial. «Se estaría entregando entre 2028 y 2029. La última pila se termina ahora; el próximo año, en verano, ya vamos a empezar a ver pasarelas. Va avanzando, pero no estaban los accesos al puente, cada uno puede costar 25 millones de dólares, es muy grande; pero no están los contratos ni el diseño y faltan dos años y medio», señaló la autoridad, provocando sorpresa entre los asistentes al evento donde se delineaban los desafíos de la cartera.
El diagnóstico entregado expuso una falta de coordinación en las fases previas del proyecto. Al responder una pregunta de la audiencia, Arrau puntualizó que en el ministerio ha faltado «una mirada integral y de largo plazo», detallando la inexistencia de la infraestructura terrestre básica para conectar el puente. «No hay diseño; no hay nada; no hay contrato, no hay producción, no hay estudios, no hay estudio de impacto ambiental. Puede que tengamos puente, pero no hay accesos», advirtió.
La construcción del puente colgante de más de 2.000 metros de longitud sobre el Canal de Chacao ha enfrentado diversos reveses desde sus primeras planificaciones. Tras un intento de licitación cancelado en 2006 durante el primer gobierno de Michelle Bachelet debido a los altos costos, el proyecto se reactivó en 2012 bajo la administración de Sebastián Piñera, adjudicándose formalmente al consorcio internacional integrado por el Grupo OAS, Hyundai y Aas-Jakobsen para una entrega inicial prevista en 2020. Sin embargo, en 2019 la firma brasileña OAS abandonó la obra debido a los problemas judiciales por cargos de corrupción que enfrentaba en su país de origen, quedando la empresa coreana Hyundai a cargo exclusivo del proyecto. Dicha reestructuración implicó un incremento de 300 millones de dólares sobre el valor inicial y postergó el horizonte de término para el segundo semestre de 2028.
El diseño original de la obra contempla accesos inmediatos con una extensión aproximada de 13,8 kilómetros, además de un área de servicio destinada al edificio de operación y mantenimiento. Al inicio de su gestión en el MOP, Arrau sostuvo una reunión bilateral con el CEO de Hyundai, Lim Lagho, donde se informó que las faenas presentaban un 63% de avance general. En ese encuentro se revisó la solicitud ingresada por la constructora a mediados del año pasado para reprogramar los flujos de pago con el fin de dar sostenibilidad financiera al proyecto, que requiere una inversión total superior a los mil millones de dólares. Si bien desde el MOP se indicó en su momento que dicha solicitud se encuentra bajo análisis y no compromete los plazos de entrega, el estado básico de los accesos norte y sur introduce nuevas variables regulatorias y técnicas.
La nueva conducción biministral de Transportes y Obras Públicas tendrá la tarea de resolver el modelo operacional y de mantenimiento del viaducto, evaluando las alternativas de mitigación para el desarrollo de las rutas de aproximación faltantes. Al respecto, Arrau deslizó en el centro de estudios la línea que se venía previendo desde la cartera antes de dejar el cargo: «ahora estamos trabajando para que lo operemos en privado y se concesione. Estamos viendo».




