Vuelta a clases: Expertos advierten sobre los riesgos de elegir mal zapatos y mochilas

A pocos días del inicio del año escolar, especialistas de salud hacen un llamado a priorizar la ergonomía y el desarrollo natural del cuerpo por sobre el ahorro o la estética. Decisiones como el «zapato crecedor» o el exceso de peso en la espalda pueden derivar en lesiones y dolores crónicos.


Con el inicio del año escolar a la vuelta de la esquina, las familias chilenas se encuentran en plena carrera por completar la lista de útiles y uniformes. Sin embargo, lo que parece una compra rutinaria puede tener un impacto significativo en la salud física de niños y adolescentes. La elección del calzado y la mochila no es solo un tema de presupuesto, sino de prevención de lesiones y correcto desarrollo postural.

El mito del «zapato crecedor»

Una de las prácticas más comunes es comprar calzado de una talla mayor para que dure todo el año. Según la Dra. Françoise Descazeaux, traumatóloga infantil de Clínica MEDS, este hábito —conocido popularmente como el «zapato crecedor»— es contraproducente.

“Al quedarle suelto el zapato, se genera una mayor inestabilidad. El niño intenta ‘agarrarse’ con los dedos para no perder el calzado, lo que provoca una sobreactivación de la musculatura del pie, derivando en cansancio y dolor al final del día”, explica la especialista.

Además, el calzado holgado afecta la propiocepción (la capacidad del cuerpo de ubicarse en el espacio), lo que incrementa el riesgo de tropiezos y caídas, especialmente en escaleras o recreos.

Hacia un calzado más «respetuoso»

La tendencia médica ha evolucionado. Atrás quedó la idea de que el zapato debía ser rígido y con arco incorporado para «formar» el pie. Hoy, la recomendación apunta a modelos que permitan la evolución natural de la extremidad. Las claves para una buena elección son:

  • Punta ancha: Fundamental para evitar que los dedos se compriman, previniendo deformidades como el hallux valgus (juanete).

  • Flexibilidad: La suela debe ser flexible, especialmente en la parte anterior, para permitir el movimiento natural al caminar.

  • Caña baja y blanda: Se recomienda evitar cañas rígidas que limiten la movilidad del tobillo, ya que esto entorpece el equilibrio.

  • El «drop» mínimo: La diferencia de altura entre el talón y la punta debe ser baja para evitar el acortamiento del tendón de Aquiles.

Respecto al uso de plantillas, la doctora aclara que ya no se usan de forma preventiva. Solo se indican si el niño presenta dolor (sintomatología), pero no con el objetivo de «crear» un arco en un pie plano que no presenta molestias.

Mochilas: La regla del 10%

El peso y la forma en que se transportan los útiles es otro foco de preocupación. La recomendación fundamental es que la carga no supere el 10% del peso corporal del niño (con un límite máximo del 15% en casos excepcionales).

Para una distribución equilibrada, la Dra. Descazeaux sugiere:

  1. Uso de dos tirantes: Evitar bolsos cruzados o de un solo hombro. Los tirantes deben ser anchos, reforzados y, de preferencia, acolchados.

  2. Respaldo ergonómico: Una zona posterior acolchada protege la columna.

  3. Compartimentación: Usar los distintos bolsillos para repartir la carga de manera simétrica y evitar que el peso se desplace hacia un solo lado.

Atención a la postura en la adolescencia

Finalmente, el retorno a la rutina es un momento ideal para observar la postura de los jóvenes. La especialista insta a los padres a estar alerta ante posibles signos de escoliosis, condición que suele manifestarse con mayor frecuencia durante la adolescencia. Asimetrías en la altura de los hombros, la cintura o la pelvis son señales que requieren una consulta profesional para evitar complicaciones a largo plazo.

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