Kastasilandia: el polémico parque de diversiones de la familia Kast construido por obreros haitianos

Una investigación de El Mostrador revela que el parque de diversiones de la familia Kast en Paine —un recinto de 70 mil m² con centro de eventos, patio de comidas y tres lagunas artificiales— habría comenzado a construirse antes de contar con aprobación ambiental.
 
En junio de 2020, el Comité Ambiental Comunal de Paine denunció ante la Superintendencia del Medio Ambiente que las obras estaban prácticamente terminadas pese a no tener una Resolución de Calificación Ambiental favorable. Una fiscalización de agosto de ese año confirmó que el proyecto se hallaba «en etapa de construcción», con lagunas y patio de comidas listos, lo que infringiría la Ley de Bases Generales del Medio Ambiente. Según el Plan Regulador Comunal, además, el terreno está en una zona donde el uso como parque de entretenciones está prohibido.
A ello se suma un grave accidente laboral: el 14 de octubre de 2019, el ciudadano haitiano Donald Georges, parte de una cuadrilla de trece obreros de esa nacionalidad, fue aplastado por los carros de un juego mecánico y terminó con siete fracturas, entre ellas una expuesta de tibia y peroné. El caso derivó en una demanda por daño moral contra empresas del holding familiar, cerrada luego mediante un avenimiento.
 
El proyecto obtuvo su calificación ambiental favorable en julio de 2022, durante la gestión de Arturo Farías como director metropolitano (S) del SEA. Este año, ya con José Antonio Kast en la Presidencia, Farías fue designado —vía «bala de plata»— director nacional del Servicio de Evaluación Ambiental.
 
El caso expone una paradoja incómoda: mientras Kast levantaba su campaña sobre el discurso antiinmigración, denunciando el ingreso de «turistas» haitianos, un parque ligado a su familia se edificaba con mano de obra haitiana y bajo cuestionamientos ambientales y laborales que, años después, resolvería un funcionario nombrado por él mismo.
 

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